Librería Biblos / Teodoro García 2828, CABA
Editorial: Monte Ávila
Año de edición: 1993
Idioma: Español
Páginas: 178
Encuadernación: Tapa blanda
Dimensiones: 12x17 cm
Ornamento y demonios (1980), del historiador y filósofo Carlos Silva, es un ensayo estético y crítico que redefine la noción tradicional de lo decorativo. El autor sostiene que el ornamento no es un añadido superficial ni meramente estético, sino un lenguaje visual complejo cargado de intenciones ideológicas, políticas y simbólicas que reflejan de forma directa el espíritu y las estructuras de poder de su época. Bajo esta premisa, el concepto de los "demonios" opera como una potente metáfora de las pulsiones ocultas, los miedos colectivos, las contradicciones morales y las represiones que habitan en el subconsciente de toda sociedad. Silva propone la audaz tesis de que las formas artísticas más pulidas, simétricas y bellas de una civilización funcionan en realidad como una máscara o un mecanismo de contención diseñado para ocultar, canalizar y domesticar los traumas y la violencia latente de su propia realidad histórica. A través de un enfoque transdisciplinario que transita fluidamente entre la antropología cultural, la filosofía y la iconografía, el libro examina cómo el ser humano intenta imponer un orden y una armonía visual ficticia sobre el caos caótico de su devenir. De este modo, la obra se consolidó dentro del pensamiento crítico venezolano como una invitación a desconfiar de las apariencias en el arte, demostrando que detrás de cada línea ornamental se libra una profunda batalla psicológica y cultural.
$20.000,00
Editorial: Monte Ávila
Año de edición: 1993
Idioma: Español
Páginas: 178
Encuadernación: Tapa blanda
Dimensiones: 12x17 cm
Ornamento y demonios (1980), del historiador y filósofo Carlos Silva, es un ensayo estético y crítico que redefine la noción tradicional de lo decorativo. El autor sostiene que el ornamento no es un añadido superficial ni meramente estético, sino un lenguaje visual complejo cargado de intenciones ideológicas, políticas y simbólicas que reflejan de forma directa el espíritu y las estructuras de poder de su época. Bajo esta premisa, el concepto de los "demonios" opera como una potente metáfora de las pulsiones ocultas, los miedos colectivos, las contradicciones morales y las represiones que habitan en el subconsciente de toda sociedad. Silva propone la audaz tesis de que las formas artísticas más pulidas, simétricas y bellas de una civilización funcionan en realidad como una máscara o un mecanismo de contención diseñado para ocultar, canalizar y domesticar los traumas y la violencia latente de su propia realidad histórica. A través de un enfoque transdisciplinario que transita fluidamente entre la antropología cultural, la filosofía y la iconografía, el libro examina cómo el ser humano intenta imponer un orden y una armonía visual ficticia sobre el caos caótico de su devenir. De este modo, la obra se consolidó dentro del pensamiento crítico venezolano como una invitación a desconfiar de las apariencias en el arte, demostrando que detrás de cada línea ornamental se libra una profunda batalla psicológica y cultural.