Las experiencias de Tiresias. Lo femenino y el hombre griego

Al comienzo, los historiadores creyeron en el “milagro griego”, espejismo de una civilización de luz cruda, de filosofía abstracta, de figuración geométrica.  Después descubrieron una Grecia de contrastes, trabajada por la polaridad, por la oposición entre la cultura y la naturaleza, entre la ciudad y la barbarie, entre el hombre-ciudadano y la mujer relegada a un segundo plano.  Con Nicole Loraux llega la hora de una Grecia confusa, en claroscuros, donde no predomina solamente la exclusión sino que actúan el cambio y la ambivalencia. Dado que no es suficiente escuchar el discurso oficial de la ciudad con relación al héroe viril, sin cuerpos ni reproches, listo para morir soberbiamente por la comunidad de ciudadanos, es necesario escuchar lo que dice la epopeya que, desde Homero, forma los espíritus y educa a la juventud a través de representaciones concurrentes.  Aquí, la identidad del hombre no se opone más a la de la mujer,  ella la toma de él: el guerrero es más viril abrigando en sí la femineidad, el héroe es más guerrero y más viril abrigando en sí lo femenino, el héroe es más valeroso, por haber, un día –como Aquiles– tenido miedo y llorado.  No es sino hasta la filosofía, con Platón, cuando se tiene en cuenta la importancia de la mujer en el hombre, pues es necesario parir la verdad o triunfar en la contemplación del Bien, de los enloquecimientos del alma.  A esta fascinación de Grecia por el Otro femenino que nos revela Nicole Loraux, la ciudad puso siempre buen orden, reduciendo lo mixto del hombre y el préstamo hecho a la mujer por el rechazo, el olvido y la representación abstracta y sin falla de sus figuras epónimas: el guerrero, el ciudadano, el filósofo. El pastor Tiresias perdió la vista por haber visto un día el cuerpo desnudo de Atenea; Grecia, a fuerza de velar lo femenino, termina por cegarse y, con ella, un número de historiadores.  Ya no será posible, después de la obra de Nicole Loraux, creer todavía en todo lo que Grecia nos ha contado de sí misma.
Ficha Técnica

Lugar de edición: Buenos Aires
Año de edición: 01/03/2003

Las experiencias de Tiresias. Lo femenino y el hombre griego
$451,00
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Al comienzo, los historiadores creyeron en el “milagro griego”, espejismo de una civilización de luz cruda, de filosofía abstracta, de figuración geométrica.  Después descubrieron una Grecia de contrastes, trabajada por la polaridad, por la oposición entre la cultura y la naturaleza, entre la ciudad y la barbarie, entre el hombre-ciudadano y la mujer relegada a un segundo plano.  Con Nicole Loraux llega la hora de una Grecia confusa, en claroscuros, donde no predomina solamente la exclusión sino que actúan el cambio y la ambivalencia. Dado que no es suficiente escuchar el discurso oficial de la ciudad con relación al héroe viril, sin cuerpos ni reproches, listo para morir soberbiamente por la comunidad de ciudadanos, es necesario escuchar lo que dice la epopeya que, desde Homero, forma los espíritus y educa a la juventud a través de representaciones concurrentes.  Aquí, la identidad del hombre no se opone más a la de la mujer,  ella la toma de él: el guerrero es más viril abrigando en sí la femineidad, el héroe es más guerrero y más viril abrigando en sí lo femenino, el héroe es más valeroso, por haber, un día –como Aquiles– tenido miedo y llorado.  No es sino hasta la filosofía, con Platón, cuando se tiene en cuenta la importancia de la mujer en el hombre, pues es necesario parir la verdad o triunfar en la contemplación del Bien, de los enloquecimientos del alma.  A esta fascinación de Grecia por el Otro femenino que nos revela Nicole Loraux, la ciudad puso siempre buen orden, reduciendo lo mixto del hombre y el préstamo hecho a la mujer por el rechazo, el olvido y la representación abstracta y sin falla de sus figuras epónimas: el guerrero, el ciudadano, el filósofo. El pastor Tiresias perdió la vista por haber visto un día el cuerpo desnudo de Atenea; Grecia, a fuerza de velar lo femenino, termina por cegarse y, con ella, un número de historiadores.  Ya no será posible, después de la obra de Nicole Loraux, creer todavía en todo lo que Grecia nos ha contado de sí misma.
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Lugar de edición: Buenos Aires
Año de edición: 01/03/2003