Lenguaje y sentido común. Las bases para la formación del discurso dominante

Este libro estudia las relaciones que existen entre le uso del lenguaje cotidiano, la fijación de sistemas de creencias y la existencia del sentido común, entendidos como un conjunto de conocimientos que nos guían y condicionan en nuestra conducta cotidiana, a la vez que determinan qué podemos decir y cómo podemos entender lo que nos dicen. El autor examina las tensiones que existen dentro de una comunidad lingüística al diferenciar el funcionamiento individual del funcionamiento social: todos utilizamos el mismo dialecto pero no todos poseemos los mismo significados para ejercer los mismos roles sociales. Sin embargo, esto no sólo no impide la comunicación lingüística sino que le otorga un orden. Claro que este orden comunicativo impone una clasificación del mundo en el que no todos los hablantes somos iguales, aunque debamos mantener la ilusión de que lo somos y de que nos podemos entender razonablemente entre todos. Esto implica que el sentido común no sólo puede ser incoherente e incongruente para poder funcionar. Las incoherencias en el uso lingüístico son consecuencias de la presencia de un discurso dominante, que impone las referencias, lo que puede o no decirse y cómo debe ser dicho, pero no impone los valores –positivos o negativos– que pueden tomar. En suma, una obra necesaria para comprender por qué no todos entendemos lo mismo aunque recibamos los mismos mensajes y por qué no todos podemos decir "lo mismo" aunque algún diccionario y gramática nos lo quiera asegurar.
Ficha Técnica

Lugar de edición: Buenos Aires
Año de edición: 01/06/2003

Lenguaje y sentido común. Las bases para la formación del discurso dominante
$289,00
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Este libro estudia las relaciones que existen entre le uso del lenguaje cotidiano, la fijación de sistemas de creencias y la existencia del sentido común, entendidos como un conjunto de conocimientos que nos guían y condicionan en nuestra conducta cotidiana, a la vez que determinan qué podemos decir y cómo podemos entender lo que nos dicen. El autor examina las tensiones que existen dentro de una comunidad lingüística al diferenciar el funcionamiento individual del funcionamiento social: todos utilizamos el mismo dialecto pero no todos poseemos los mismo significados para ejercer los mismos roles sociales. Sin embargo, esto no sólo no impide la comunicación lingüística sino que le otorga un orden. Claro que este orden comunicativo impone una clasificación del mundo en el que no todos los hablantes somos iguales, aunque debamos mantener la ilusión de que lo somos y de que nos podemos entender razonablemente entre todos. Esto implica que el sentido común no sólo puede ser incoherente e incongruente para poder funcionar. Las incoherencias en el uso lingüístico son consecuencias de la presencia de un discurso dominante, que impone las referencias, lo que puede o no decirse y cómo debe ser dicho, pero no impone los valores –positivos o negativos– que pueden tomar. En suma, una obra necesaria para comprender por qué no todos entendemos lo mismo aunque recibamos los mismos mensajes y por qué no todos podemos decir "lo mismo" aunque algún diccionario y gramática nos lo quiera asegurar.
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Lugar de edición: Buenos Aires
Año de edición: 01/06/2003