Los perros: 1956
Con el lenguaje seco, preciso, de la novela negra Marcelo Faust narra los hechos desnudos de esta tragedia. Ese lenguaje es como es –seco, preciso– porque no agrega el juicio ni la subjetividad del autor a los hechos narrados. Hablarán los hechos. Se trataría de una fenomenología de la narración, si puedo decirlo así. Pero los hechos golpean al lector. Nos decimos: esto que está narrando Faust va a volver a pasar. Sabemos que pasó. Lo que narra Faust es el huevo de la serpiente que dio frutos devastadores décadas después. Pero ya estaba aquí. Se puede ver en la matanza de José León Suárez una prefiguración de Trelew. Se puede ver en la carta del general Juan José Valle a Pedro Eugenio Aramburu una prefiguración de la de Rodolfo Walsh a la Junta Militar. Se puede ver en el paracaidista francés cuya praxis de secreta, misteriosa contrainsurgencia, llevará al grupo rebelde a la tragedia, la figura de los paras en el palco de Ezeiza. Sin embargo, pese a estas aristas de riqueza conceptual que desparrama el texto, pese a la densidad dolorosa de sus prefiguraciones, se debe ver en él la narración desnuda de una historia de militantes que se alzaron contra un régimen de asesinatos clandestinos y de fusilamientos rencorosos, vengativos. Quiero decir: una narración autónoma, que vale por sí misma, más allá de la ideología y de la trama histórica. Hombres atrapados en una encrucijada existencial que les reclamará la vida o la muerte. Marcelo Faust conoce su oficio, sabe lo que hace, narra con justeza, ahorra los adjetivos, no abunda en nada porque está narrando lo abundoso, lo sobredeterminado. Una novela –en fin– con sus héroes trágicos y sus traidores irredentos. Como la vida. Pero, sobre todo, como la buena literatura. José Pablo Feinmann

Ficha Técnica

Año de edición: 2007
Lugar de edición: Buenos Aires
Los perros: 1956
$255,00
Cantidad
Los perros: 1956 $255,00
Con el lenguaje seco, preciso, de la novela negra Marcelo Faust narra los hechos desnudos de esta tragedia. Ese lenguaje es como es –seco, preciso– porque no agrega el juicio ni la subjetividad del autor a los hechos narrados. Hablarán los hechos. Se trataría de una fenomenología de la narración, si puedo decirlo así. Pero los hechos golpean al lector. Nos decimos: esto que está narrando Faust va a volver a pasar. Sabemos que pasó. Lo que narra Faust es el huevo de la serpiente que dio frutos devastadores décadas después. Pero ya estaba aquí. Se puede ver en la matanza de José León Suárez una prefiguración de Trelew. Se puede ver en la carta del general Juan José Valle a Pedro Eugenio Aramburu una prefiguración de la de Rodolfo Walsh a la Junta Militar. Se puede ver en el paracaidista francés cuya praxis de secreta, misteriosa contrainsurgencia, llevará al grupo rebelde a la tragedia, la figura de los paras en el palco de Ezeiza. Sin embargo, pese a estas aristas de riqueza conceptual que desparrama el texto, pese a la densidad dolorosa de sus prefiguraciones, se debe ver en él la narración desnuda de una historia de militantes que se alzaron contra un régimen de asesinatos clandestinos y de fusilamientos rencorosos, vengativos. Quiero decir: una narración autónoma, que vale por sí misma, más allá de la ideología y de la trama histórica. Hombres atrapados en una encrucijada existencial que les reclamará la vida o la muerte. Marcelo Faust conoce su oficio, sabe lo que hace, narra con justeza, ahorra los adjetivos, no abunda en nada porque está narrando lo abundoso, lo sobredeterminado. Una novela –en fin– con sus héroes trágicos y sus traidores irredentos. Como la vida. Pero, sobre todo, como la buena literatura. José Pablo Feinmann

Ficha Técnica

Año de edición: 2007
Lugar de edición: Buenos Aires